Antes de que existieran las palabras, alguien dejó una sombra sobre una pared. Y a esa sombra la llamamos dibujo. Un papel envejecido. Una vela encendida. Un lápiz, una pluma, un poco de tinta. Y la sensación de que, si miras lo bastante, el trazo empieza a mirarte a ti.
Darens nos abre las puertas de su taller para dar los primeros pasos en el dibujo: perder el miedo al papel en blanco, aprender a mirar y a dejar que la mano se atreva.
Aquí no solo leemos historias: también aprendemos a dibujarlas.
Plazas limitadas. Inscríbete en la web de Aranfaybo, en la pestaña "Invocados al Templo".
Acércate.
Cruza el umbral del Templo.
Que el trazo también arda…